21 marzo 2016

Desmontando a Cthulhu


En los dos últimos años he estado trabajando en una serie de ideas sobre  Cthulhu, la simpática criatura lovecraftniana que hemos estado viendo hasta en la sopa desde que expiraron sus derechos. No me quejo, es uno de mis tipos favoritos.

Precisamente porque lo es, lo estoy llevando en mi mesa de juego más veterana (por desgracia, también la que menos a menudo tengo oportunidad de reunir) en una dirección distinta de la clásica. ¿El problema? Este monstruo es un imaginario que está por encima de todos nosotros. No puedes cambiarlo tanto que sea irreconocible, ponerle de nombre "Cthulhu" y esperar que se obre el milagro. Puedes cambiar su aspecto tanto como quieras, pero hay piezas de su ser sin las cuales la criatura no funciona porque no es ella. Estas son las que he elegido y con las que estamos jugando. Se agradecen opiniones.

  • Cthulhu no nos habla y no entenderíamos su idioma; Cthulhu sueña con nosotros para hacernos llegar su mensaje.
  • No importa su forma, no tiene una concreta; lo que importa es la materia de la que está hecho, que ha de ser extraña a nosotros y sin embargo, no es etérea.
  • No es lo que piensa. No importa cómo de crueles o complejos sean sus planes; es cómo piensa. Sus ideas son incomprensibles para nosotros, del todo alienígenas.
  • Vino de fuera de "nuestro mundo". Por tal podemos referirnos a nuestro planeta, a nuestro orden biológico, a nuestra dimensión... "Fuera" en un sentido amplio.

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