22 febrero 2016

Geocaching como herramienta de difusión local.

El geocaching, una afición que me presentaron hace unos tres o cuatro años y que practico cada poco tiempo, solo o en familia, es un juego o deporte (según a quién le preguntes) que consiste en esconder caches o "tesoros" en cualquier lugar, anunciando después su localización GPS en una página web, incluyendo a menudo algunas pistas. Estos tesoros son después encontrados por otras personas que siguen las pistas que has dejado. En el contenedor se suelen incluir un bloc o papel para dejar tu firma y un mensaje como prueba de haberlo encontrado y a menudo una serie de objetos de pequeño valor a modo de recuerdos que te puedes llevar mientras los sustituyas por objetos de valor similar. También puedes dejar objetos sin llevarte nada a cambio. Lo bonito del asunto es cuando un objeto empieza por ejemplo en Segovia y a base de pasar de contenedor en contenedor acaba en Rjukan, Noruega.


Alrededor del municipio donde resido hay como una veintena de puntos de geocaching que son visitados habitualmente por turistas pero también por personas de la propia zona. Dado que estamos intentando hacer crecer el club de juegos de mesa y rol del pueblo, he pensado en empezar a dejar en los contenedores más grandes juegos de rol. Se trataría principalmente de juegos impresos y grapados que desde el primer momento se concibieron por sus autores para ese formato, a menudo para fomentar el acceso gratuito o muy barato al rol de nuevos jugadores. Hablo de obras como
Sketchthulhu, Historias de Darakkia, Atlantis 2213, La Puerta de Edison o
London Calling. También tengo intención de dejar de vez en cuando algún juego de mesa o de sociedad sencillo (y que se pueda imprimir a un pequeño tamaño) como Espinas, El club de los martes o Zombie in my pocket.


Pienso dejar un juego a la semana, aproximadamente, junto con un papel en el que explique brevemente qué es un juego de rol, que la intención es que llegue sobre todo a habitantes de mi pueblo (para que si no lo son se tiren el rollo y lo dejen allí) y las instrucciones para ponerse en contacto con nuestro club.  Veamos en qué acaba esto. Os iré contando. Si alguien más se anima con esta suerte de márketing de guerrilla, que no deje de decirlo.





4 comentarios:

  1. Me parece una iniciativa muy interesante. Yo he participado un poco, hace unos años le dimos activamente a esto con unos colegas. Aunque la mejor parte era cuando quedábamos para tomar unas birras y luego salir a cazar todos juntos.

    En los que participe yo eran lugares muy pequeños, casi todos estaban dentro de los huevos amarillos de los kinder sorpresa. Poníamos el nombre y poco más.

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  2. Gracias EbaN. Por aquí la mayoría son el típico tupper grande, así que no debería tener problemas. De todas formas, irán bien enfundados para que no les pille la humedad. Tengo ganas de ver cómo sale. :)

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  3. Qué interesante. Nunca he jugado al geocatching pero lo probaré algún día. ¿Qué suele dejar la gente? Yo de ti no limitaría los juegos a la gente de tu pueblo. Que se los quede quien los encuentre y difusión total. Debe ser frustrante encontrar el tesoro y tener que dejarlo allí, ¿no?

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    1. ¡Hola! Pues la gente suele dejar chapas, muñecos o juguetes muy pequeños, monedas de otros países, canicas, llaveros, cosas así. Nada valioso, recuerdos. La idea es que coges algo y te llevas algo o incluso no coges nada.
      En cuanto a la difusión total, ten en cuenta que el objetivo es ver si este método puede servir para atraer gente a un club de juegos en concreto. No puedo prohibir que alguien se lleve el juego aunque no sea de la zona, claro; sólo voy a sugerir que si no se es de la zona se deje allí. Si veo que pasa el tiempo y no ha servido para la difusión local, dejaría de poner ese mensaje y que se lo lleve quien quiera. Creo que es más probable que si además de un juego se ofrece una asociación de contacto cercana, se acabará jugando en lugar de sólo leerlo.

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