10 febrero 2014

La intención es lo que cuenta.

Una de las cosas que descubrí en Navidades es que a los jugadores de rol ocasionales, a los que provienen de los juegos de mesa y a los novatos les gusta la escenografía más que a un lémur el tamarindo. Un buen mapa, un diorama, figuras de plomo, todo eso ayuda a superar mejor la barrera de la abstracción que supone el rol y quizá por eso los juegos de rol vienen de donde vienen.

Pero, poco de gastar como soy yo, no tengo casi escenografía que usar para estas situaciones. Quizá tú tampoco tengas. O eso creías. Lección dos de las pasadas fiestas: aprovecha lo que tengas, que los jugadores lo agradecen igual.

 El camión de los personajes jugadores, perseguido por el vehículo de los sectarios, circulando por un camino de cabras en las montañas de Perú.


Los investigadores ante el Templo de la Luna, misteriosas ruinas Incas.


 NUNCA entrar sin asomarse primero.

El templo secreto de Shub-Nigurath. La partida es El terror que vino de las estrellas (Chaosium) pero jugado con el sistema de Estrellas Anónimas.

En fin, no os dejéis asustar por los, por otra parte impresionantes, escenarios que montan los wargameros en las jornadas. Si la alternativa es jugar a pelo y tenéis jugadores poco veteranos o de juegos de mesa delante, agarrad lo primero que tengáis a mano y tirad millas.

2 comentarios:

  1. Nosotros aprovechamos lo que tengamos por casa XD Esas batallas navales en 7º Mar con los barcos del «Pirates at the ocean's edge» lo daban todo.

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    1. Acabas de recordarme que tengo por ahí el barco pirata de los clicks...

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