13 febrero 2013

Premisas literarias (y cinematográficas): Monjas, demonios y santos.

Entre esas cosas maravillosos que los que te conocen aciertan a regalarte, el 2012 me trajo este interesante libro, Casas Malditas, que da un repaso al género de casas encantadas, incluyendo la literatura pero profundizando sobre todo en el cine desde finales del siglo XIX hasta el presente siglo XXI. Muy recomendable.

La idea de esta entrada me surgió en los primeros capítulos, con la descripción del argumento de las primeras películas mudas que basaban sus efectos especiales en la química, los paneles móviles, el maquillaje y el stop-motion que tan bien explotó Georges Meliès. Me di cuenta que estos pioneros tenían argumentos muy originales, lejos de los pastiches estandarizados que los equipos de guionistas acuerdan en busca de una calificación por edades rentable. Recomiendo un repaso del cine antiguo, hay películas de gran interés llenas de originalidad, como la trilogía de Mabuse que no me canso de apuntar. Empezando por el cine mudo, en el que hay mucha película humorística de terror pero que ayudarían a crear el canon de películas de casa encantada. Encontraréis una joya tremendamente original en su idea, que quiero proponer como aventura de Haunted House bastante especial: Le Diable Au Convent (1899) de George Melies.


El argumento es sencillo pero sabroso: en un convento de monjas el párroco es sustituido por el mismísimo Diablo, quien, tras espantar a las religiosas con sus blasfemias (de su reaparición posterior podríamos aventurar que mueren de miedo) invoca a toda suerte de demonios para que pueblen el lugar. Tendrá este Diablo, protagonista absoluto del film, que luchar posteriormente contra las monjas aparecidas, un guardia, el párroco... huirá de ellos o los burlará hasta que una procesión de monaguillos y cura invoca a San Miguel y este se hace cargo del ser abisal de forma definitiva.

Bien, ahí están todos los elementos para montarse una partida un poco distinta. Los jugadores pueden interpretar a monjas, monaguillos, guardias y párroco enfrentados al horror, luchando, huyendo y muriendo por todo el convento hasta encontrar, o no, el libro donde se mencione la invocación a San Miguel. Le puede ir muy bien al sistema y la ambientación de Ablaneda, Aquelarre, Ars Magica o ...y sus humildes servidores, pero si trasladamos el convento a fechas posteriores, es posible hacer dos partidas de Haunted House:

- Los pjs llegan al convento abandonado, habitado hoy día por los fantasmas de las monjas difuntas y tras llevarse un par de sustos, el Diablo regresa a hacer un bis. Los pjs podrían recibir ayuda de las religiosas espectrales, enemigos menores pero benéficos.

- Los jugadores interpretan, uno de ellos, a un personaje llamado Miguel, idealmente un detective que investiga las misteriosas muertes de unas monjas en el convento. El resto de los jugadores, usando la regla El juego de los muertos, comienzan la partida como monjas fallecidas, pudiendo ayudar al personaje principal, acompañarlo, incordiarlo... El anfitrión haría bien en darles un plus de puntos de ectoplasma. Es una forma de jugar diferente, pero en la variedad está la diversión. Siempre puedes recudir el grado de extrañeza haciendo que los pjs monjas comiencen la partida vivas, ayudando al detective en el caso, para ir muriendo algunas de ellas pero seguir jugando como fantasmas.

Recordad variar la dificultad de la aventura mediante el uso de los diablillos adicionales que invoca el Diablo mayor.

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