17 octubre 2011

Una de esas aventuras modernas.

Esta entrada es para Miguel, él ya sabe por qué.

Imaginad que os encontráis con una aventura para un juego de rol, pero que aunque comienza en el mundo habitual de ese juego, de repente sorprende trasladando la acción a una dimensión paralela en la que además no todas las reglas funcionan igual.

Imaginad que el módulo mezcla dos temáticas diferentes y que la acción transcurre en un escenario definido pero complejo por el que los pjs se pueden mover con total libertad para ir buscando pistas, ser acosados por un enemigo que juega a pegar y correr, desgastándoles poco a poco y usando todo tipo de estrategias para escabullirse y demostrar el genio estratega que es y los recursos que tiene. Que además contiene mecánicas que convierten el resultado de unas tiradas de dados en escenas espontáneas que nunca sabes cuándo van a aparecer. Y que las motivaciones del enemigo, así como la localización de ciertos objetivos del juego varían en cada partida dependiendo de una tirada de cartas. En resumen, que no hay dos partidas iguales, que es un escenario abierto y que puede no terminar con un enfrentamiento final con el enemigo, sino con este engañándoles y obligando al árbitro a crear por su cuenta una segunda parte o un final extenso basado en lo sucedido.


Imagina que la aventura homenajea a ciertos componentes e iconos de películas clásicas, que está lleno de pnjs y escenografía que las parodia, que las ayudas de juego, el diseño y el texto están muy trabajados y orientados a crear ambiente por encima de la acción y las tiradas de dados.

Imaginando todo eso, alguno podría apostar a que se trata de una de esas aventuras autojugables de escenarios narrativos que incorpora algunas mecánicas indie modernas para darle unos toques de sandbox. Pero no. Y es que casi nada está por inventar, sólo por refinar, actualizar, mejorar y reciclar.

Recomiendo también su versión moderna, si exceptuamos la reciente versión de tablero, que tiene una pinta fabulosa.

Esta adquisición, junto con otras del mismo juego, debo agradecérsela a la generosidad de Jordi Zamarreño, que prefirió que un material de primera siguiera rulando y jugándose a sacarse una bolsa más abundante de monedas de platino.

Arf, ya queda menos de esta maratón de reseñas.

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