03 junio 2011

¡En tu puta calavera!

Así, con todas las letras. Nah, nadie se asuste. Si has entrado con ganas de ver a quién despellejo, te vas a llevar una decepción. Pero sí, de malsonancias va la cosa. Es un tema que no he visto tocar mucho o casi nada cuando se habla de interpretación de personajes, así que voy a darle una pincelada rápida.

El insulto, la amenaza, la barbaridad bastarda nacida de la ira es un arma potente para la interpretación de personajes en los juegos de rol. Son muchas las cosas que diferencian a las personas, pero la forma de soltar barbaridades me parece de las más características, a pesar de que es un arte que se va perdiendo con la globalización.

Buscar la forma adecuada en que un personaje se queja, ofende o reniega es un trabajo rápido que tiene muy buen resultado sobre la mesa de juego o en la escena de un vivo y que no es complicado de aplicar. Yo sigo la opinión de Manuel Aleixandre, soberbio actor fallecido no hace mucho, que describía su trabajo como un plagio de tipos, basado en la observación de la gente y sus actitudes distintivas. Vamos, que me fijo mucho en cómo la gente y sobre todo actores y personajes ficticios insultan y tomo nota.

Permitidme que plasme la teoría en la práctica de tres tipos de personaje que uso habitualmente en mis partidas, incluyendo sus fuentes de inspiración.

El mundano: para interpretarle, sé directo, franco, un poco paleto pero sin pasarte, habla alto, interrumpe a los demás cuando hablen y suelta un chascarrillo para zanjar discusiones sin dar tu opinión. Sus tacos son zafios, obvios y a veces conllevan un puntillo de surrealismo.

- Una polla, no, dos pollas gordas como tetas de la playboy.
- ¿Tú eres así de tonto o se te ha subido la mierda a la cabeza?
- ¡En los huesos de toda tu puta ascendencia me cago yo si hace falta!
- ¡Te voy a arrancar los huevos, te los voy a meter por el culo y te voy a dar patadas hasta que los escupas!

La inspiración directa de este tipo es el cine, el de crímenes y violencia absurda estilo mafia callejera gangstah barriobajera. Lo uso mucho para camareros, matones, vagabundos, granjeros endogámicos, etc.

El delicado: este tipo es ideal para la interpretación decimonónica, para gente remilgada, con un cargo de autoridad, con cultura, repelentes. Cuando lo interpretes, oféndete con facilidad, habla en un tono normal, algo más lento, alza una ceja o las dos, piensa un momento antes de responder. Si te interrumpen, escucha, espera a que terminen y cuando lo hagan, repite lo que decías. Las palabrotas han de tener un puntillo antiguo, resabiado, cómico. No las digas por decir, mételas dentro de una frase normal.

- Cáspita, no esperaba esto de usted.
- Maldición, qué niño más botarate tiene, señora.
- ¡Es usted un mendrugo, un paramecio insignificante, un débil de sesera recalentada!
- ¡Especie de tarugo! ¡Incompetente botarate!

La inspiración no puede ser otra que los cómics desde Mortadelo a Tintín, pasando por los años del "¡Vaca Sagrada!" y el "¡Santos pajarracos, Batman, es el Pingüino!"

El duro: ojo, que no estamos hablando aquí de un paleto tejano con estrella de sheriff, sino de Pacino, de DeNiro, de Mantegna, de los Soprano, de un poli motorizado que te para en una carretera solitaria de noche, de un pistolero frío como el acero, un rockero veterano, una prostituta cara. Para interpretarlo, gesticula poco, mira directamente a los ojos y comienza tus frases con un "amigo", "hijo", "compañero" o similar. Evita lo soez e intenta ser literario. Usa temáticas como los demonios, la muerte, la horca, las armas, los cuchillos, el dinero y las madres... Y haz preguntas. A saber:


- Amigo, será mejor que salgamos de aquí pisándole los huevos al diablo.
- Compañero, si no retiras lo que has dicho, no habrá sepultureros para todos tus trozos.
- ¿Acabas de intentar joderme, hijo? ¿No ves que mi espada es más grande que tus tripas?
- ¿Que si tengo un minuto para ti? Trabajo catorce horas, duermo ocho, tengo dos hijos, tres amantes coreanas y aún no sé cuál de ellas es tu puta madre. No, no tengo un minuto para ti.

Aquí la inspiración va a ser el cine y la novela negra. Recomiendo darle un repaso a Ellroy, mi favorito, y a todo ese cine de solapas anchas y apellidos italo-americanos. Pero también, leed a Alatriste y a Cyrano.

Puntos débiles: también es importante ser consciente de las propias carencias e intentar no usar a la ligera tipos con los que no nos sintamos cómodos, porque se nos nota. A mí me cuesta ese insulto acerado y puntiagudo que se sueltan los grupos de amigas, viperino, inteligente y rápido. Ese rollo perra no lo consigo del todo sin parecer una drag queen, aunque voy progresando. De momento recomendaría mucha ceja, mucho "ajá", sacar cuentas pendientes y trapos sucios y dar donde duele, a la autoestima.

Todas las frases que he puesto las he usado alguna vez con variaciones y la mayoría las he inventado desde cero o sobre la base de otras, sin que me llevase mucho tiempo. ¿Por qué no copiar directamente frases que me gusten en lugar e perder el tiempo en inventar las mías? Hay dos motivos. Por un lado, pensad que a más original y exacto es el exabrupto, más y mejor define al personaje que lo suelta. Por otro, basta con que un jugador reconozca la fuente y diga en voz alta "¡Eso es de The Breakfast Club!" y se rompa la magia.

1 comentario:

  1. Excelente artículo. Personalmente, siempre me ha costado eso de arrancarme más en este tipo de cuestiones como jugador y entre amigos. Cuando juegas con extraños en unas jornadas, siempre tiendes más al descaro (al menos por mi parte) al sentirte más libre de poder actuar e interpretar según tu conveniencia. Entre amigos, en tu grupo de rol, mientras que para unas cosas la confianza es mayor y permite un elevado grado de cohesión, en estas cuestiones me sucede lo contrario, sin llegar a ser extremista naturalmente (no es cuestión de no insultar a nadie o decir lo típico: "le suelto una retahíla de insultos desproporcionados")

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