21 abril 2009

Yo, Cla-U-DIO-1


Quiero proponeros hoy algo gracioso. Soy un seguidor incondicional de Greg Costikyan desde hace tiempo, mucho tiempo. Para los que quieran saber de quién hablo, pueden visitar su web (www.costik.com) de la que es posible descargarse información, ensayos sobre teoría de la creación de juegos y juegos gratuitos, incluyendo el trepidante Violencia.

Como sabréis los veteranos, Greg es uno de los putos genios que participó en uno de los juegos de rol más recomendables de la historia, Paranoia. En la contraportada se afirmaba que el juego bebía de diversas fuentes, incluyendo Huxley, los Hermanos Marx, Orwell, Kafka..

El caso es que he encontrado una referencia que se les olvidó añadir a la lista: Robert Graves, en concreto su obra Yo, Claudio. Leerlo me ha parecido como estar en la piel del más torpe pero más suertudo esclarecedor mientras asciende a alto programador a base de ver cómo sus compañeros van siendo eliminados, o más bien, se apuñalan y envenenan entre sí.

¿No parece posible? Por favor, dejadme que os transcriba un pedazo:

Desde entonces, Tiberio, que hasta ese momento había hecho que sus acusaciones de traición se basaran en supuestas blasfemias contra Augusto, puso en vigor, cada vez con más frecuencia, el edicto promulgado en el primer año de su monarquía, según el cual era traición atacar de alguna manera su honor y reputación. Acusó a un senador, a quien sospechaba partidario de Agripina, de haber recitado un epigrama injurioso dirigido contra el. El hecho era que una mañana la esposa del senador vio un papel pegado en la parte superior de la puerta de su casa. Pidió a su esposo que le leyera lo que decía, porque era más alto que ella. El hombre leyó lentamente:
"Ahora no es bebedor de vino
como lo era antes.
Se alegra con una
bebida más fuerte:
la sangre de los asesinados".
La mujer preguntó con inocencia qué quería decir la cuarteta y él contestó: "No es conveniente explicarlo en público, querida". Un delator profesional rondaba por la puerta, en la esperanza de que cuando el senador leyese el epigrama, que era obra de Livia, dijera algo digno de informar. Fue directamente a ver a Seyano. El propio Tiberio interrogó al senador, preguntándole qué había querido decir con "no es conveniente" y a quién se refería el epigrama, en su opinión. El senador vaciló y no quiso dar una respuesta directa.

Tiberio dijo entonces que en su juventud había visto muchos libelos, todos acusándolo de ser un borrachín, y que en años recientes los médicos le habían ordenado que se abstuviese del vino, por su tendencia a la gota, y que últimamente se habían publicado varios libelos acusándolo de espíritu sanguinario. Preguntó al acusado si no tenía conocimiento de esos hechos, y si pensaba que el epigrama podía referirse a otro que no fuese su emperador. El desdichado convino en que conocía los libelos sobre la ebriedad de Tiberio, pero que sabia que no tenían relación alguna con la verdad y que no los había vinculado con el que apareció pegado en su puerta. Se le preguntó entonces por qué no había denunciado en el Senado los libelos anteriores, como era su deber. Respondió que cuando los conoció no era todavía un delito pronunciar o repetir un epigrama, por procaz que fuese, escrito contra alguien, por virtuoso que fuera este alguien. Y que tampoco era traición pronunciar o repetir procacidades dirigidas incluso contra Augusto, siempre que no se las pusiera por escrito. Tiberio le preguntó a qué época se refería, porque en la última etapa de su vida Augusto había emitido un edicto dirigido también contra las procacidades habladas. El senador replicó:

-Eso fue durante tu tercer año en Rodas.

Tiberio exclamó:

-Señores, ¿cómo se puede permitir que este individuo me insulte de esa manera?

De modo que el Senado lo condenó a ser arrojado desde la roca Tarpeya, castigo comúnmente reservado a los peores traidores, a los generales que se entregaban por dinero al enemigo y a otros por el estilo.


Como veis, si sustituimos a Tiberio por el ordenador, al delator por un sucio traidor mutante conunista miembro de los Leopardos de la Muerte y Rodas como El Exterior o algo similar, ya tenemos la partida de Paranoia. Pues hagamos el camino inverso. Ahí va mi propuesta: coged el sistema de juego de Paranoia, adaptad las habilidades para que encajen en la Roma antigua y jugad una delirante partida de traiciones, rumores, orgías y puñaladas traperas en la Roma Imperial.

Oh, está bien, ya os hago yo la hoja de personaje o al menos una breve adaptación:

PARANOIA BY ROME Hoja de Personaje

CS: (Esclavo) Líbero / Ciudadano / Militar / Senador / Familia imperial (Emperador)

Fuerza
Resistencia
Agilidad
Destreza
Percepción
Cinismo
Talento Artesano


HABILIDADES

Agilidad
Lanza
Cuchillo
Gladius
Pedrada
Látigo
Pelea
Porra


Cinismo
Adulación
Charlatanería
Embaucamiento
Falsificación
Interrogatorio
Intimidación
Lógica del Emperador
Oratoria
Psicología
Sugestión
Soborno


Destreza
Armas de Proyectil Antiguas
Catapultas
Armas de asedio
Armas de contra-asedio (aceite hirviendo, plomo fundido, etc)


Percepción
Venenos y Drogas
Ciencias Naturales
Medicina
Sigilo
Supervivencia
Vigilancia
Papeleo


Talento Artesano
Albañilería
Escultura
Alfarería
Carpintería
Horticultura
Orfebrería

PARANOIA BY ROME
Hoja de Personaje
Reverso

Nombre
Jugador
Sociedad Secreta
Nivel
Estado de Salud
Talentos (vamos, el dinero)
Equipo
Nota: todas las imágenes utilizadas en este post fueron realizadas por John Leech y pertenecen a la obra The comic history of Rome, escrita por Gilbert Abbott y A. Beckett en 1850.

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