Recientemente, un amigo hizo sonar en su casa una banda sonora de la magnífica película de terror El Corazón del Ángel. De inmediato la reconocí y pensé que sería una ambientación maravillosa para juegos de terror, por lo que le pedí una copia privada. Más tarde, me invadió la nostalgia y pensé en obtener dicha película. Es una de mis favoritas con diferencia y esta me apetecería tenerla original, así que me puse a buscar por la red tiendas que la vendiesen a un precio razonable. En resumen, una copia privada fomentó una venta y hasta pensé en hacer aquí un comentario animando a usar esa banda sonora (de nuevo, publicidad gratuita).

Más tarde, acudí a mis fuentes favoritas de información para ver qué se cocía por el mundo: Público, alasbarricadas, wikileaks.. no oculto que soy un rojazo. Quizá sea casualidad o simplemente que me interesa el tema, pero encontré muchas informaciones sobre los planes del gobierno español para lo que yo entiendo que es defender a la industria del entretenimiento, a las entidades de gestión y a los intérpretes millonarios, en detrimento de usuarios de internet, autores menores y amantes de la cultura en general. Me refiero a esto, que en mi opinión no es más que la versión españolizada de esto otro.
Los juegos de rol son una forma de cultura y tanto manuales, como módulos como música como imágenes como información que podría ser usada en el juego circulan por las redes p2p. No voy a entrar aquí en los motivos por los que estoy convencido de que las redes de intercambio de archivos son buenas para la difusión de juegos de rol, para la creación de juegos nuevos y para el sostenimiento en el tiempo de su existencia. Los argumentos que yo usaría los podréis encontrar en libros gratuitos de autores como David Bravo o Arturo Quirantes y en blogs como Merodeando o webs como Filmica.
Entonces, ¿de qué va esta entrada? Sólo quiero expresar un punto de vista: las industrias "culturales", junto con las entidades gestoras de derechos que dicen representar a los autores parecen buscar un modelo legislativo que fomente la venta de juegos, que los aficionados sólo jueguen a aquello que han comprado y siempre en detrimento del ocio gratuito, pretendiendo que los que no cobramos por parte de nuestro trabajo parezcamos unos tipos siniestros y extraños. No se trata sólo de que la gente no se descargue contenidos con copyright, sino de defender el modelo de negocio que les interesa, el que les permite mantener grandes beneficios para unos pocos y a un montón de chavales pendientes del próximo lanzamiento exclusivo y de precios que en el caso de los manuales de juegos de rol raya a veces el absurdo.
No tengo nada en contra de que alguien quiera cobrar por su trabajo, pero sí mucho en contra de quienes pretenden no sólo que la gente no se descargue contenidos con copy right (cosa que, insisto, es bueno para el rol en cualquier caso), sino crear un estado de las cosas en el que la gente no pueda o no se atreva a compartir por la red nada.
Ergo, tomo las siguientes determinaciones y animo a tomar las propias:
1. Pienso examinar a partir de ahora la política comercial de las empresas de juegos de rol, decantándome en mis compras y preferencias para arbitrar sólo por aquellas que apoyan la gratuidad del sistema de reglas (aunque luego te cobren, por contenidos extras y la ambientación), que animan a compartir sus contenidos y que elijen licencias abiertas, creative commons y/o copyleft.
2. Pretendo ayudar a distribuir, dar a conocer y valorar sólo juegos e iniciativas que cumplan con la cualidades del primer punto. Hay materiales magníficos que venden empresas que no apoyan la gratuidad del acceso al rol, que uso y valoro (y he comentado en este blog) pero no pienso darles publicidad, por poquísima que fuera la que pueda otorgar este blog, en adelante. Si ellos pueden elegir bando, yo también.
3. Me
animaré a crear más material y más ideas de juego (al menos más que comentarios de juegos y módulos) para distribuirlas a través de este blog procurando que no se quede estancado. Sólo es un buen propósito, pero procuraré tomármelo en serio.4. Compartir es bueno. Con este objetivo organizaré cada cierto tiempo con mis conocidos quedadas físicas, usb o disco duro en mano, para pasarnos material. Quizá sólo sea mi forma de practicar para cuando corten el flujo o quizá sólo sea un acto más de disidencia divertida y otra forma de ver a mis colegas.










