22 octubre 2007

The stars are right.

La de veces que las estrellas han sido una buena excusa para una partida de rol, ¿verdad? Y la de veces que nos la ha reventado un jugador que sabía que Fomalhaut no está donde tú decías en verano, ¿cierto? El problema con la Astronomía es que hay bastantes conocimientos de uso común (muchos de ellos provenientes en realidad de la Astrología) sueltos por el consciente colectivo, apoyados sobre artículos del dominical del periódico y con un rigor científico como mucho moderado.

La mayoría de los juegos de rol en los cuales las estrellas y/o el espacio exterior podrían tener una cierta relevancia (Cthulhu, Traveller, Star Wars, Ars Magica, Witchcraft) suelen tratarlas de una forma más bien leve. Es lógico, no pueden llenar el manual con ensayos sobre astronomía que sólo interesen a unos pocos. Pero eso es excusa para los editores, no para nosotros y nuestras partidas.

A la hora de aprovechar la Astronomía como fuente para un argumento, deberemos procurar conseguir cierto grado de ilusión de realidad con la que lograr que los jugadores se sientan inmersos en la trama y a la vez en un ambiente determinado. Imaginemos al árbitro planeando una escena de su partida de ciencia ficción en la que va a parecer una lluvia de meteoritos. Automáticamente supone que los jugadores deberán esquivarlos o destruirlos. Y es probable que la cosa se vaya a resumir con una secuencia de tiradas y ya está. Sin embargo, conocer la estructura física de los meteoritos puede ayudarnos a definir mejor incluso el ambiente y evitar que la partida se convierta en una versión hablada de Asteroids.

Por ejemplo, saber que los meteoritos con frecuencia llevan mezclado o en estado puro una gran cantidad de metal, nos puede animar a dotar a las naves de ingenios magnéticos que sirvan como escudos de meteoritos. O podrían reblandecerlos y dispersarlos mediante inducción, como si la nave tuviese potentes rayos de microondas. Seguro que un experto en el campo de la astrofísica me hablaría de masa y velocidad de los meteroritos o de densidad, o del frío del espacio para puntualizar que eso es imposible. Bueno, los viajes espaciales a través del hiperespacio ahora mismo también lo son y no por eso dejamos de jugar a ello. El caso es ampliar el campo de trabajo y darle a los jugadores un par de chismes y explicaciones pseudo-científicas más con las que ambientar la partida. Lo importante no es tanto acertar científicamente, como usar la ciencia en beneficio de la historia, ampliando las posibilidades de juego.

Pensemos ahora en el recurrido tema de que las estrellas han de estar en determinada posición para que se produzca tal o cual acontecimiento. Normalmente las partidas suelen centrarse en ese momento como si fuese único, definitivo, apocalíptico por ser el final de TODO. Y sin embargo, a poco que investiguemos, vemos que en el mundo de la Astronomía casi todo es cíclico. El Halley pasa por aquí cada cierto tiempo, la rotación de la Tierra y el Sol tiene un ciclo, los eclipses también y por supuesto la posición de las estrellas con respecto a nuestra observación. Si atendemos a esto, podemos incluir en la partida pistas sobre lo que va a ocurrir referidas a momentos del pasado donde ya ocurrió.

Si nos molestamos en buscar a la inversa la posición de determinada estrella a la que queremos hacer culpable del desastre en otros momentos y lugares de observación en la Historia, podemos encontrarnos con ciertas sorpresas. Por ejemplo, que esa posición y lugar coincidiesen con la batalla de las Termópilas. O con la caída del Imperio Azteca. O con la llegada de Colón a América. ¿Quizá con el nacimiento de Buda, de Jesús, de Mahoma? Creedme cuando os digo que buscando bien siempre encontraremos algo en el pasado histórico con lo que relacionar nuestra partida. Todo es cosa de contrastar fechas para crear la profecía: después de todo, las profecías más famosas se hacen de imaginación, estudio, casualidad y un poco de morro.

Por supuesto, encontrar dónde o cómo tirar de estos conocimientos que no nos van a llegar por ciencia infusa es un requisito previo. Como lectura, yo recomiendo El Universo en una cáscara de nuez, de Stephen Hopkins, que es un libro accesible y divulgativo lleno de ideas curiosas sobre el universo, los viajes en el tiempo, etc.

Stellarium es un interesante software que además de mostrarte el cielo que es posible ver desde cualquier punto y en cualquier día, tiene una serie de aplicaciones astronómicas y astrológicas que ayudan mucho a poder usar e incluso mostrar visualmente a los jugadores montones de detalles para partidas basadas en este tema.

Para terminar, no hay que saltarse a las Asociaciones españolas de astronomía, pero sobre este tema hay además una cantidad pasmosa de páginas interesantes y contenidos tanto especializados como accesibles para el público en general.

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